Francisco Coloane Cárdenas (Quemchi, Chiloé, 19 de julio de 1910; Santiago de Chile, 5 de agosto de 2002) cuentista y novelista chileno. En 1964 recibe el Premio Nacional de Literatura. Coloane en la Plaza de Castro pintura de Alejandro Barrientos.
Familia chilota de Cucao. A principios de siglo el único modo de conseguir trabajo era viajar a las estancias de la Patagonia.Coloane llegó a Magallanes cuando tenía trece años, y se encontró con obreros que habían luchado en aquella huelga, y sus relatos se alojaron en su memoria hasta que escribió sus cuentos recuperando lo que había escuchado, seleccionando acontecimientos, ordenando las historias de vida en una secuencia literaria, y los publicó luego de haber adquirido la capacidad y experiencia para poder elegir un estilo y tono de escritura adecuado.
Durante casi un siglo esta historia de discriminación y muerte permaneció en silencio. Esa historia estaba frente a nuestros ojos, a vuelta de página y a la puerta de nuestra imaginación, escrita y vivida en los cuentos de Coloane. Pero una educación sin identidad ayudó al olvido y la mentira.
Tropa del Décimo de Caballería que reprimió la huelga de las estancias patagónicas del año 21. Al fondo los obreros prisioneros. El Comandante Héctor Varela ordenó el fusilamiento de cientos de obreros chilotes y españoles peones en las estancias de Santa Cruz, República Argentina.El Chilote Otey pudo haber sido uno más de los miles de chilotes sin identidad que fueron fusilados, un peón de estancia desaparecido en la Argentina de quien en Chiloé su familia jamás supo que fue de su vida, y como fue su muerte. Pero el cuento de Coloane lo convierte en personaje principal y por siempre conservaremos en nuestra memoria y daremos testimonio a nuevas generaciones de cómo murió el Chilote Otey… Un lobero de Lemuy que se vio en la necesidad de emigrar y conchavarse en las estancias para poder sobrevivir porque en los canales de la Patagonia Insular no quedaban lobos ni nutrias, “los gringos las están acabando. Aunque uno se arriesgue a ir por el lado del Golfo de Penas, ya no sale a cuenta, y la mujer y los hijos tienen que comer… Por eso uno se larga por estos lados”.
En este cuento los lectores se convierten en espectadores, parece estamos viendo una película que transcurre frente a los ojos de nuestra imaginación. Somos testigos de esos acontecimientos, y nos duele y marca como a Otey escuchar el despectivo “chilote tenía que ser”.
El baño de lanares era una de las faenas de la temporada de esquila en las estancias patagonicas donde la mayor parte de los obreros eran emigrantes llegados desde Chiloé.La literatura es peligrosa para los señores dueños de la tierra y del dinero, hace ver a los ciegos.




